Neumonía

No toda «gripa fuerte» es solo gripa: cuando hay fiebre, tos y falta de aire que no ceden, puede ser neumonía.
¿Qué es la neumonía?
La neumonía es una infección del pulmón que suele dar fiebre, tos con flema y falta de aire. Puede deberse a bacterias o a virus —y, con menos frecuencia, a hongos—, y según la causa cambia el tratamiento.
Atendida a tiempo, la mayoría de las personas se recupera bien.
¿Cuáles son los síntomas de neumonía?
Fiebre y escalofríos.
Tos, muchas veces con flema.
Falta de aire o dolor en el pecho al respirar o toser.
Cansancio; en adultos mayores, a veces confusión o decaimiento aunque no haya fiebre.
¿Cuándo buscar atención de inmediato?
- Falta de aire que empeora o aparece en reposo
- Confusión o mucho sueño, sobre todo en adultos mayores
- Fiebre alta que no cede
- Oxigenación baja, si tiene oxímetro menor a 92%
- Labios o uñas moradas
- Respiración rápida
¿Cómo se diagnostica?
Con la historia clínica y la exploración, apoyadas en una radiografía de tórax o un ultrasonido pulmonar, que confirman la neumonía y muestran qué tan extensa es.
A veces se complementa con análisis o tomografía. Identificar si es más probable bacteriana o viral es importante, porque de eso depende el tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿La neumonía es por bacterias o por virus?
Puede ser por cualquiera de los dos, y a veces por hongos. Distinguirlo importa, porque los antibióticos solo sirven para las neumonías bacterianas.
¿Quién tiene más riesgo de neumonía?
Los adultos mayores de 60 años, las personas que fuman y quienes viven con enfermedades crónicas (como diabetes, EPOC, asma o problemas del corazón, el riñón o las defensas). En ellos conviene prevenir con vacunas y no dejar pasar los síntomas.
¿Las vacunas protegen de la neumonía?
Sí. Las vacunas contra el neumococo, la influenza y el COVID previenen muchas neumonías o hacen que sean más leves. Son especialmente importantes en adultos mayores y en personas con enfermedades crónicas.
¿Es contagiosa?
Algunas sí pueden transmitirse, sobre todo las virales. Por eso ayudan el lavado de manos, cubrirse al toser y mantener las vacunas al día.
¿Tienes fiebre, tos o falta de aire que no ceden?
Si estos síntomas persisten, una valoración por Neumología puede ayudar a revisar si existe una neumonía y qué estudios se necesitan para orientar el diagnóstico y tratamiento.
